Hay cada señora mayor maleducada y desubicada; nunca pensé que eran así algunas, lo que pasó en el subte hoy no tiene goyete. Resulta que debido a una demora en el servicio, como es normal, se acumuló un poco de gente en el subte y era complicado moverse, yo pude subir pero fui un poco toqueteada por un señor que se hacía el amable y se colocó luego, justo detrás de mi; pero eso no es lo raro ni es tampoco lo que les quiero contar. Resulta que para bajar en una de las estaciones la gente se empezó a acomodar, obviamente como podían...En una de esas, se escucha que una mujer le dice a una señora: si no deja que me acomode no le puedo hacer lugar , o algo así; a lo que la señora (por no decir vieja) le dijo pasa que usted es una gorda y ocupa todo el lugar y no me deja pasar!! corrasé de una vez y empujándola la señora se hizo paso, la otra mujer(que tenía unos kilos de más), pobre lo único que atinó a decir fue: usted se acordó tarde que tenía que bajar y ahora me dice eso... Yo le observé la cara a la mujer y miraba al suelo con una expresión que pretendía ser de superación pero sus ojos destilaban tristeza y hasta dolor, me surgieron muchas expresiones que son impronunciables respecto de la vieja esa desubicada e irrespetuosa: con qué necesidad hacer sufrir a la gente? con qué necesidad hacer sufrir a la gente más cuando está yendo a trabajar?? con qué necesidad amargar o arruinar así el día o una horas del día de una persona? yo siempre cuando veo viejitos (dicho con mucho cariño) pienso: qué lindo qué amor, qué amoroso... pero hay cada viejo depravado y cada vieja (como ésta) soreta, cuesta no generalizar esa bondad que uno asocia a la tercera edad, pero siempre están estas desagradables excepciones a la regla.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Diooooooooooooooooosss... HAY CADA DESUBICADO, CADA SORETE! Entre la variada fauna de malas personas, un ejemplar demasiado visto son los casos como esta señora. Pobrecita, se olvidó de que el mundo no gira alrededor de ella y de que hay muchos más ombligos juntadores de pelusa, además del suyo, en este nuestro orbe.
ResponderEliminarNo vale la pena calentarse.
No vale la pena.
No vale.
No.
Terrible, no vale la pena es verdad pero a veces la pena la hacemos valer nosotros, y esos ombligos que no ven...
ResponderEliminar