viernes, 4 de diciembre de 2015

Razones por las que no te amé

No te amé porque los pájaros vuelan y los reptiles se arrastran
No te amé porque dolía más la idea que te fueras que la que no llegaras
No te amé porque eras preciosa y lo precioso vale caro
No te amé porque veía en tus ojos los míos y me alteraba ese reflejo, quizás me llevaban a encontrarme con mi alma
No te amé porque el cielo era azul cuando caminábamos,
No te amé porque no me exigiste que te amara, lo pediste en miradas tiernas como quien apela al juez que ya ha sentenciado
No te amé porque eras muy simple, porque solo escuchar mi voz te alegraba
No te amé porque me donabas tus camarones y yo buscaba alguien que me los peleara
No te amé porque respetabas mi lado de la cama
No te amé porque no me obligaste a llevarte al hospital cuando te rompiste un hueso en mi casa
No te amé porque preferiste complacer mis deseos a defender tu libertad
No te amé porque estabas siempre y no había forma que te extrañara
No te amé porque no me dijiste nada, porque pediste poco y lo malo lo sospechaste callada
No te amé porque la luz alumbra y en la oscuridad no se vé nada
No te amé porque cuando la comunicación se cortaba vos me llamabas
No te amé porque el almibar de las frutillas vos me regalabas
No te amé porque no llegabas tarde cuando más te necesitaba
No te amé porque me amabas

sábado, 7 de noviembre de 2015

Llegando tarde

Había algo que tenían en común, los dos creían que habían llegado tarde al mundo; distintas razones los hacían pensar que iban a destiempo.
Pensaban también que esa llegada tarde les había implicado no tener lo que querían tener, ese retraso se tradujo en contratiempos para alcanzar lo que merecían.
Otra cosa que los unía era la música.
Yo creo que la música es una maravilla y podría decir que definitivamente nos une a todos en una forma u otra, pero a ellos los unía de una manera especial, los  unía desde el contenido, desde las letras, desde las experiencias que vinculaban a cada canción, los momentos que habían vivido separados pero que sin lugar a dudas construían una historia en común que ellos aún no conocían.
Eran de distintas épocas y cada uno había arribado después a la suya, pero quizás aunque lo ignoraran estaban llegando temprano o a tiempo a algún lugar.
Uno de ellos no era muy expresivo en lo que sentía exactamente respecto del amor, pero sus a veces escuetas palabras dejaban ver que era un romántico empedernido y que cuando llegara el momento iba a estar feliz de expresar sus sentimientos y anhelos. El otro era un poco más claro pero era evidente que nadie quería escucharlo, entonces solo trataba de atraer la atención para no sentir que había sido arrojado a la existencia en vano, sin éxito.
Caminaban sus caminos, suspiraban sus deseos, se prejuzgaban el uno al otro, pero lo que cada uno sabía de uno mismo y no ignoraba del otro era ese arribo tardío a un mundo que no sabían si los quería o le daba lo mismo.
Sentían que se habían perdido las cosas más fantásticas de la vida y no encontraban ese mismo entusiasmo con el que imaginaban, en la vida que efectivamente transitaban.
Sería bello pensar que aún no habían vivido lo que estaban esperando porque estaba por venir pero no era posible saber cómo iban o terminar las cosas sin siquiera haber empezado.
Muy adentro del alma un hilito transparente ataba sus presentes y esa era la razón por la que sentían desconfigurados sus pasados, lo que los tiraba para atrás o parecía nostalgia en sus ojos estaba a punto de asombrarlos.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Cosas que no necesitás saber para morir por alguien

Su nombre
Su edad
Su altura
Su peso
El color de su pelo
Sus pesadillas
Qué tiene en la heladera
De qué color le gusta usar la ropa interior
Cuál tintura usa para cubrir sus canas
El largo de sus pies
El ancho de sus caderas
La cantidad de contactos en su celular
El apodo que le decían de bebé
Si es amante de las publicidades
Si se levanta temprano los domingos
Si cuenta las baldosas
Si apaga el celular para dormir
Si prefiere estudiar de día o de noche
El fondo de pantalla de su computadora
Los ruiditos que le recuerdan a su infancia
El perfume que usa su mamá
El respaldo económico que tenga o pueda tener
Las fotitos que tiene en la mesa de luz
Cuántas cucharadas de azúcar le pone al café
La frecuencia en que usa la palabra 'amor'
Nada

jueves, 27 de agosto de 2015

Vos

Me encanta el olor del vino cuando se desprende de tus labios
Me gusta el ruido que hacés cuando decís palabras que comienzan con cr-
Me fascinan tus pupilas
Me encanta la risita socarrona esa que se te escapa cuando pensás que te las sabés todas
Me gustan tus manos si aprietan las mías
Me tienta tu espalda cuando la veo
Me mata tu foto de cuando eras pequeño
Me gusta cuando decís la verdad para ocultar otras más profundas
Me gusta la violencia de tus ojos cuando estas enojado
Me gusta los gestos de cariño cuando estás distraido
Me gusta la alegría que emanás cuando estás emocionado por algo
Me gusta tu cara cuando escuchás la palabra Amor
Me gustan tus pies cuando los exponés descalzos
Me gusta tu voz cuando se oye en una grabación
Me gusta mi cobardía cuando tengo que decirte algo
Me gusta
Me gustás vos

viernes, 17 de julio de 2015

Viernes triste

Cuando pequeños acostumbran darnos cariño sin preguntar, sin dudar, sin tener miedo de la interpretación que como niños le podamos dar; es un cariño muy sano, sobre todo maternal y/o paternal; un amor muy inocente que acompaña a crecer, ayuda a construir la confianza y reconforta el alma, es un amor muy bello que todo niño debería experimentar y sentir. Pero poco a poco con el paso de los años, con el transcurso del tiempo, ese amor deja de darse o se da en menor medida, generalmente se va achicando, por los miedos, por las posibles interpretaciones, porque se presume que los más grandes no necesitan cariño y la verdad es que todos lo necesitamos. 
Sin salirnos de contexto este amor expresado en una caricia o en una palabra de aliento son fundamentales para vivir y no importa la edad del que los reciba.
No se puede menospreciar la necesidad de afecto de alguien basándonos en sus años, 
al final es como que ese amor son como las películas románticas con finales felices, nos hacen creer que es posible y después andamos buscando esos modelos de amor o de historias que no existen, 
ese amor se disuelve como sal en el agua y una parte de nuestro ser sigue creyendo que lo vamos a tener siempre y de golpe nos encontramos con que no lo tenemos más. Esa caricia gratuita ya no está, esa palabra de cariño no se escucha tanto, ese abrazo sincero e inocente no se recibe y acá estamos, lo que teníamos ya no lo tenemos y lo que tenemos no es lo que queremos o lo que pensamos que tenemos que tener, y lo que queremos no lo encontramos.
Es difícil definir lo insalubre que puede ser acostumbrar a los niños a ese cariño que después les vamos a dejar de dar, no sé si está bien o mal, pero sé que duele crecer y no tener esa misma fuente, 
no porque esté seca pero si porque esta reducida;
la alternativa es salir a buscar  ese cariño que nos ha sido "quitado" , lo que sucede es que es difícil de hallar ese amor tan desinteresado, 
porque la madre no le da amor al hijo para que el hijo después se lo "pague",  porque el padre no abraza a la hija para que le hija después se lo "devuelva", pero cuando la nena de más grande busca amor en otro lado, el nene que le dé bola no simplemente le quiere dar "amor" gratuitamente quizás quiere algo a cambio, y los desconocidos no son plenamente desinteresados y los conocidos desconfían de su búsqueda desesperada de afecto y los más grandes no entienden que le pasa a la nena, 
pero la nena tal vez lo único que quiere es conservar ese caudal de afecto que la anima, ese río de amor que la completa, tener esa nutrición que solo el cariño le puede dar...
La verdad no sé mucho como concluir este texto, no me queda claro si está bien o no que te den cariño cuando sos chico, pienso que está bien, pero pienso que está mal que se deje de dar después, 
o que no se pueda encontrar ese amor honesto y altruista cuando uno ya tiene más años, 
quizás si se encuentra solo que no es tan fácil, quizás hay que ser un poco más desprejuiciado, quizás hay que confiar más y temer menos, dar amor, y no buscarlo y el fluir de la vida quizás, te devuelva ese regalo.