viernes, 17 de julio de 2015

Viernes triste

Cuando pequeños acostumbran darnos cariño sin preguntar, sin dudar, sin tener miedo de la interpretación que como niños le podamos dar; es un cariño muy sano, sobre todo maternal y/o paternal; un amor muy inocente que acompaña a crecer, ayuda a construir la confianza y reconforta el alma, es un amor muy bello que todo niño debería experimentar y sentir. Pero poco a poco con el paso de los años, con el transcurso del tiempo, ese amor deja de darse o se da en menor medida, generalmente se va achicando, por los miedos, por las posibles interpretaciones, porque se presume que los más grandes no necesitan cariño y la verdad es que todos lo necesitamos. 
Sin salirnos de contexto este amor expresado en una caricia o en una palabra de aliento son fundamentales para vivir y no importa la edad del que los reciba.
No se puede menospreciar la necesidad de afecto de alguien basándonos en sus años, 
al final es como que ese amor son como las películas románticas con finales felices, nos hacen creer que es posible y después andamos buscando esos modelos de amor o de historias que no existen, 
ese amor se disuelve como sal en el agua y una parte de nuestro ser sigue creyendo que lo vamos a tener siempre y de golpe nos encontramos con que no lo tenemos más. Esa caricia gratuita ya no está, esa palabra de cariño no se escucha tanto, ese abrazo sincero e inocente no se recibe y acá estamos, lo que teníamos ya no lo tenemos y lo que tenemos no es lo que queremos o lo que pensamos que tenemos que tener, y lo que queremos no lo encontramos.
Es difícil definir lo insalubre que puede ser acostumbrar a los niños a ese cariño que después les vamos a dejar de dar, no sé si está bien o mal, pero sé que duele crecer y no tener esa misma fuente, 
no porque esté seca pero si porque esta reducida;
la alternativa es salir a buscar  ese cariño que nos ha sido "quitado" , lo que sucede es que es difícil de hallar ese amor tan desinteresado, 
porque la madre no le da amor al hijo para que el hijo después se lo "pague",  porque el padre no abraza a la hija para que le hija después se lo "devuelva", pero cuando la nena de más grande busca amor en otro lado, el nene que le dé bola no simplemente le quiere dar "amor" gratuitamente quizás quiere algo a cambio, y los desconocidos no son plenamente desinteresados y los conocidos desconfían de su búsqueda desesperada de afecto y los más grandes no entienden que le pasa a la nena, 
pero la nena tal vez lo único que quiere es conservar ese caudal de afecto que la anima, ese río de amor que la completa, tener esa nutrición que solo el cariño le puede dar...
La verdad no sé mucho como concluir este texto, no me queda claro si está bien o no que te den cariño cuando sos chico, pienso que está bien, pero pienso que está mal que se deje de dar después, 
o que no se pueda encontrar ese amor honesto y altruista cuando uno ya tiene más años, 
quizás si se encuentra solo que no es tan fácil, quizás hay que ser un poco más desprejuiciado, quizás hay que confiar más y temer menos, dar amor, y no buscarlo y el fluir de la vida quizás, te devuelva ese regalo.