Y así en un momento de esplendor mental previo a entrar en el ciclo del sueño, ese que no me cuesta pero que muchos añoran me di cuenta qué era lo que antes me había estado preocupando; no era el hecho de que él no me amara o que no me haya amado nunca, ni siquiera la sentencia de que no me vaya a amar jamás; lo que atormentaba mi alma y sacudía mi mente era la negación o desconocimiento del mundo de lo que había pasado; me preocupaba que los demás no lo supieran, que él me negara y que fuera la única que lo sabía y que cualquiera iba a desconfiar de mi versión unilateral, dado que todos los demás lo escondían o hablaban de esto en grupos secretos y lo minimizaban. Pero no me molesta más, porque en este descubrimiento descubrí también que el problema era luchar contracorriente, el problema era ser una sola contra muchos; eso ya no me importa. Ahora también lo voy a negar, lo voy a ocultar y voy a hacer como si nunca hubiera pasado; total...no tuvo la suficiente entidad para ser considerado 'algo'. Lo peor de esta decisión que tomé ayer y que reafirmo hoy es que no es plenamente por mi bien o porque piense que es lo mejor, sino que deliro con la idea de que quizás le moleste, que le duela le preocupe o lo lastime la idea de que lo ningunee o que lo niegue, pero...él no piensa en mi; de hecho no estoy segura que en algún momento lo haya hecho. Cómo pudo haber pasado? Ya se olvidó, nunca se acordó, nunca recuerda esos momentos?
Otra de las cosas que anduve reflexionando es que para él no fue igual de importante para mi y ahora mi lógica un poco logra comprender los "niveles de afecto" a los que él se refería; él que tenía (tiene) una explicación y una teoría para todo. Yo siempre estuve en el punto inferior de la escala, esperando subir o una ampliación, cuando llegó no pude disfrutarlo porque siempre estaba preocupada por algo, que si la camarera del bar, que si no soy lo suficientemente divertida, que si le resulto demasiado naive, que si lo estoy molestando y miles de otras cosas que una obsesiva podría tranquilamente pensar.
La verdad es que para lo que ustedes están acostumbrados probablemente no sea nada, no signifique nada, pero para mi y mi nimiedad fue demasiado, de hecho no recuerdo haberme preocupado ni llorado tanto por algo, jamás, pero me olvidaba que lo voy a negar, yo apenas lo conozco, es un amigo nomás y fue más feliz sin mi que conmigo; porque calculo que si uno pudiera realmente elegir, elegiría mayor felicidad, un mayor caudal de amor o lo que sea verdaderamente mejor.
Temo muchas cosas, que yo no me haya sabido vender, que no me mostré tal cómo era pero ya no me dejaron tiempo para averiguar, por suerte como ahora hay que negar por completo su existencia, ya nada puede doler más.
lunes, 1 de febrero de 2016
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)