a veces parece que nos sobreponemos que luchamos con todas nuestras fuerzas, por pertenecer, para que nos den un lugar, para ser parte de ese grupo, de esa gente de esa historia de esas vidas, de sus actividades, de sus esquemas selectos,
y de pronto después de un tiempo, nos damos cuenta que dejamos de luchar, que dejamos de tratar de pertenecer y ya no pertenecemos, que en definitiva lo que queríamos forzar no anduvo, y nos dedicamos a dejar de intentar, y aparentemente la historia nos muestra que somos prescindibles,
que no nos necesitaron ni sufrieron nuestra ausencia,
que no nos llamaron ni se preguntaron siquiera si nos había pasado algo,
y bueno, no estamos más, y nadie acusó recibo de nuestra ausencia.
me cuesta mucho dilucidar si esto es positivo o negativo,
en primer lugar me parece un poco negativo, porque nos muestra que no lo logramos que no llegamos que no cumplimos lo que queríamos, pero...
en un segundo lugar me gusta pensar que es positivo, porque no hay manera de pertenecer si el otro no quiere que permanezcamos, y no tiene sentido intentar agradar cuando al otro no le gustamos,
porque además, no tenemos que convencer o conquistar a nadie,
nosotros somos, simplemente, somos,
y la fluidez de nuestro ser puede agradar o no, si no agrada, debemos lamentarlo y dejar paso a los agradables o susceptibles de agradar,
y solamente si agradamos si nos quieren y los queremos...quedarnos,
me suele dar la nostalgia lo que fue y también lo que no fue, y cierta tristeza el sentirme no deseada,
pero hoy entre una postura y la otra, prefiero agradecer,
fue hace mucho pero me pareció rápido, rápido se olvidaron de nosotros y de nuestro grato aporte y nos dejaron ir, y nosotros dejamos de insistir,
agradezco saber ver y valorar cuando no me quieren y poder irme antes de entregarme por completo,
porque la exposición tan despojada solo nos hace sentir humillados ante el ojo juzgador, discriminador y desmerecedor de un otro.
agradezco la posibilidad de la vida de librarme de quienes no me querían o no me valoraban, a pesar de la parte rota de mi que quisiera que me quieran igual
qué rápido nos acostumbramos al rechazo...