Últimamente un montón de cosas me están dando vergüenza ajena, no sé si es porque antes no reparaba o porque me doy cuenta de cosas que antes, aunque estaban ahí, no las veía.
Siempre me molestó la incoherencia en todos los ámbitos pero me molesta mucho más cuando las personas se proclaman ser santas y no son más que el promedio del común denominador del resto si no es que son aún peor, me animo a tildar de peor o mejor determinadas cosas porque creo que todos tenemos una conciencia suficientemente desarrollada como para distinguir qué cosas están bien y/o corresponden y cuáles no.
Si bien estamos atravesando una especie de cambio de época, y vivimos inmiscuidos en un mundo en el que cada vez a más y más gente le gusta publicar su vida, hechos de su vida, intimidades; me parece, considero que hay algunas cosas de la vida de los otros, que no tenemos ganas de saber (por lo menos yo) que alguien describa asquerosamente como mancha una sábana o una prenda de ropa interior me parece de muy mal gusto. Me parece oportuno reclacar que cada quién es libre, pero que nos enteremos de determinados hechos de la vida privada de los demás porque lo andan contando a los cuatro vientos no es justo, es decir yo también tengo derecho a no escuchar detrminado tipo de asquerosidades por más allegada a uno que se sienta la persona que se toma el atreviemiento de contar impropiedades cotidianas a diestra y siniestra.
Por otro lado otra de las cosas que me cuesta horrores comprender, y pretendo que me siga costando, es cuando la gente se enoja no con la causa de un problema sino con los que no tienen nada que ver y quedan en el medio del dilema sin comerla ni beberla, aunque los seres humanos estemos llenos de irracionalidades diarias, no puedo odiar de la noche a la mañana a alguien por ejemplo que otro alguien eligió para que ocupe mi puesto de trabajo, no puedo odiar a alguien de del Club atlético de Morón porque sea del de Ituzaingó, no puedo pegarle un tiro al otro porque sus gustos sean opuestos a los míos.
Este tipo de cosas me dan vergüenza ajena, sépase que no doy más detalles para que cualquier hecho de la realidad que se parezca a los que cuento siga siendo mera coincidencia.
Estas vergüenzas ajenas me dan ganas de seguir incomprendiendo este tipo de actos megairracionales, porque considero que el día que los entienda, o me parezcan bien me va a dar los mismo cometerlos que no.
Creo que más allá de un problema de cultura hay de fondo un problema de respeto y de educación, no puede ser que a un señor con bastón en el transporte no le cedan el asiento, no puede ser que a una persona cuando regresa de las vacaciones se encuentre con que le cambiaron la cerradura y que le mandaron un telegrama de despido a su casa, es terrible, no lo concibo ni lo concebiré, habría que rescatar las buenas costumbres que hayan utilizado en el trancurso de sus vidas y desechar por supuesto las malas.
Me da impotencia ver que sucedan delante de mis ojos, o detrás de mis espaldas estos hechos que me generan vergüenza ajena. Sepan disculpar si no fui más específica pero hay cosas que a mi criterio son irreproducibles.
Siempre me molestó la incoherencia en todos los ámbitos pero me molesta mucho más cuando las personas se proclaman ser santas y no son más que el promedio del común denominador del resto si no es que son aún peor, me animo a tildar de peor o mejor determinadas cosas porque creo que todos tenemos una conciencia suficientemente desarrollada como para distinguir qué cosas están bien y/o corresponden y cuáles no.
Si bien estamos atravesando una especie de cambio de época, y vivimos inmiscuidos en un mundo en el que cada vez a más y más gente le gusta publicar su vida, hechos de su vida, intimidades; me parece, considero que hay algunas cosas de la vida de los otros, que no tenemos ganas de saber (por lo menos yo) que alguien describa asquerosamente como mancha una sábana o una prenda de ropa interior me parece de muy mal gusto. Me parece oportuno reclacar que cada quién es libre, pero que nos enteremos de determinados hechos de la vida privada de los demás porque lo andan contando a los cuatro vientos no es justo, es decir yo también tengo derecho a no escuchar detrminado tipo de asquerosidades por más allegada a uno que se sienta la persona que se toma el atreviemiento de contar impropiedades cotidianas a diestra y siniestra.
Por otro lado otra de las cosas que me cuesta horrores comprender, y pretendo que me siga costando, es cuando la gente se enoja no con la causa de un problema sino con los que no tienen nada que ver y quedan en el medio del dilema sin comerla ni beberla, aunque los seres humanos estemos llenos de irracionalidades diarias, no puedo odiar de la noche a la mañana a alguien por ejemplo que otro alguien eligió para que ocupe mi puesto de trabajo, no puedo odiar a alguien de del Club atlético de Morón porque sea del de Ituzaingó, no puedo pegarle un tiro al otro porque sus gustos sean opuestos a los míos.
Este tipo de cosas me dan vergüenza ajena, sépase que no doy más detalles para que cualquier hecho de la realidad que se parezca a los que cuento siga siendo mera coincidencia.
Estas vergüenzas ajenas me dan ganas de seguir incomprendiendo este tipo de actos megairracionales, porque considero que el día que los entienda, o me parezcan bien me va a dar los mismo cometerlos que no.
Creo que más allá de un problema de cultura hay de fondo un problema de respeto y de educación, no puede ser que a un señor con bastón en el transporte no le cedan el asiento, no puede ser que a una persona cuando regresa de las vacaciones se encuentre con que le cambiaron la cerradura y que le mandaron un telegrama de despido a su casa, es terrible, no lo concibo ni lo concebiré, habría que rescatar las buenas costumbres que hayan utilizado en el trancurso de sus vidas y desechar por supuesto las malas.
Me da impotencia ver que sucedan delante de mis ojos, o detrás de mis espaldas estos hechos que me generan vergüenza ajena. Sepan disculpar si no fui más específica pero hay cosas que a mi criterio son irreproducibles.
Irracionalidad y "supuesta evolución" es lo que hoy en día nos orquesta la vida. Como a vos te da vergüenza, a mi me harta el doble discurso. Detesto la gente (como bien decís) que se la da de algo y luego es peor que todo lo que juzga. A veces la sinceridad en estos tiempos no es valorada como debería y es mas fácil seguir en la rueda de la hipocresía en lugar de plantarse y ser alguien.
ResponderEliminarEs fácil entrar,pero difícil salir. Queda en un buscar su camino, sus afectos y dejar esos "evolucionados" en su lugar, sin brindarle no mas que la importancia que se merecen. La vida es muy corta y hay tantas cosas lindas parar detenrse... Hay que dar ejemplos y disfrútalos...
Saludos!
gracias por tus palabras Mariano, lamento no haber contestado antes, es que recién veo tu comentario, espero podamos dar el ejemplo y dedicarnos con entrega a esas cosas lindas que tiene le vida!
ResponderEliminarsaludos!